Hyeronymus Bosch nació en Hertogenbosch, una próspera ciudad de Brabante. Su padre y su abuelo fueron artistas en la misma localidad donde, parece ser, el Bosco permaneció toda su vida. Fue miembro de la Hermandad de Nuestra Señora y un devoto católico, y en vida disfrutó del éxito tanto en su ciudad como fuera de ella. En sus obras relaciona motivos astrológicos, de folclore, brujería y alquimia, así como el tema del anticristo y episodios de las vidas de santos ejemplares. Los estudiosos difieren respecto a la interpretación de su pintura, pero la crítica es más bien unánime a la hora de manifestar que sus obras muestran la preocupación por la inclinación del hombre hacia el pecado, en desafío a Dios, así como la condena eterna a las almas perdidas en el Infierno, como consecuencia fatal de la locura humana. Su técnica es alla prima, método que consiste en aplicar el óleo de manera libre, sin retocar demasiado. Sus fuentes principales fueron los manuscritos iluminados holandeses, grabados extranjeros, bestiarios medievales y leyendas y textos de la época. La ausencia de datación y de firma de algunas de sus obras hace que se les atribuyan a sus seguidores. Su obra fue muy imitada durante el siglo XVI. Algunas de sus obras fueron descritas y adquiridas por el noble español Don Felipe de Guevara, de cuya colección pasaron a poder de Felipe II. Entre otras fuentes, estos escritos han ayudado a los historiadores del arte moderno a distinguir las obras originales de las de sus seguidores.
El carro de heno
El carro de heno es una de las pinturas más famosas. Está realizado en óleo sobre tabla. La tabla central mide 135 x 100 cm, y las tablas laterales 135 x 45 cm cada una.
Su fecha es discutida. La datación tradicional lo sitúa entre 1500 y 1502. Actualmente se habla de 1516 aproximadamente o después, por lo que no cabe duda de que se trata de una obra del último periodo del artista, lo que motivaría también la intervención del taller del pintor.
El rey Felipe II lo compró en 1570 a los herederos de Felipe de Guevara y fue trasladado, en el año 1574 al Monasterio de El Escorial. Se hizo una copia que quedó en dicho monasterio, trasladándose el original a la Casa de Campo primero y a la colección del Marqués de Salamanca después. Hubo una época en que estuvo desmembrado, recomponiéndose en el Museo del Prado.
Con el comienzo de la Guerra civil española fue trasladado al Museo del Prado, para que su conservación fuera mejor, y es donde sigue estando en la actualidad.
El Bosco en la obra pretende relatar cómo todas las clases sociales quieren conseguir su parte de heno del carro, es decir, su parte de placeres y riquezas. Se retrata cómo los más poderosos, como por ejemplo emperadores, reyes, y papas que encontramos en la izquierda del cuadro, no tienen problemas para alcanzar su «ración de placer», mientras que las clases menos pudientes de la sociedad no lo tienen tan sencillo, y tienen que pisotearse o matarse e incluso son atacados por demonios para poder alcanzar algunos de esos «placeres»
Ecce Homo
Ejecutado en óleo sobre tabla de roble y que mide 75 centímetros de alto por 61 cm. de ancho.
Se considera que pertenece a la etapa juvenil del pintor. En el periodo 1480-1485
Estos cuadros parecen una censura implacable, pero su inacabable fantasía, y el encuadre poético los hace, a pesar de todo, divertidos y optimistas.
- El objetivo parece ser el de moralizar, a base de ácidas críticas, que recuerdan a la tradición medieval que se servía de la deformación y la caricatura para revelar la malicia de sus personajes.
- Recursos pictóricos: No obstante, el Bosco supera sus fuentes gracias a lo heredado de otros pintores flamencos, que le han proporcionado numerosas herramientas pictóricas. A la crudeza medieval se añade, ahora, una visión poética gracias a los recursos en los que El Bosco era un maestro: fue un gran dibujante, un maestro del color del claroscuro, el tratamiento de la luz y la la perspectiva; el paisaje (los hay luminosos o crepusculares), que a pesar de ser irreal es siempre lírico. El claro cromatismo del ala izquierda y de la tabla central se ha comparado con miniaturas persas, mientras que la grandiosa representación nocturna de la parte superior del infierno anuncia las escenas de noche
- Composición: Es aparentemente caótica, con multitud de escenas colocadas sin obedecer a una ordenación espacial clara, aunque en todas las escenas parecen existir grandes objetos que actúan como ejes organizadores (las fuentes en la primera tabla, los estanques en la segunda, y el hombre-árbol en la tercera). Coloca siempre la línea del horizonte muy alta para lograr profundidad y poder poner sucesivos planos que, a pesar de su independencia, se funden unos con otros. A pesar de estar compuesto por numerosos pequeños detalles, el tríptico se basa en una composición muy reflexionada. El paraíso y la tierra están unidos por la misma claridad y un mismo horizonte, repitiéndose en ellas la estructura circular y las lagunas. No obstante, el infierno es distinto, nocturno, desesperanzado.
- La Coronación de espinas
También conocida como Los Improperios, ejecutado en óleo sobre tabla y que mide 73 centímetros de alto por 59 cm de ancho
Los cuadros que representaban los distintos episodios del Pasión de Cristo eran muy reclamados por los flamencos de finales del siglo XV, para fomentar la piedad y mover a la reflexión. Este en concreto presenta un momento narrado por los cuatro evangelistas en el Nuevo Testamento: Los improperios o la burla que padeció Cristo; así se relata, por ejemplo, en el Evangelio según San Marcos,
Es uno de los cuadros de El Bosco en que se aprecia mayor influencia de la pintura italiana, tanto en la elaboración volumétrica de las figuras, como en el trazo, que ya no es ondulado sino angulosoy roto. A diferencia de sus composiciones anteriores, aquí hay menos personajes, pero son monumentales, retratados de medio busto y de tres cuartos. Jesucristo está en el centro, con mirada dulce y resignada que dirige hacia el espectador, como si quisiera ponerse en contacto espiritual con él. Cuatro torturadores lo rodean.
Los siete pecados capitales
Se representan con originalidad, con un realismo impecable.
En el centro del cuadro se ve una imagen tradicional de Cristo como varón de dolores, saliendo de su tumba. Se dice que representa el ojo de Dios, y la imagen de Cristo es su pupila. Bajo esta imagen hay una inscripción en latín: CAVE CAVE DEUS VIDET ("Cuidado, cuidado, el Señor lo ve"). Es una referencia clara a la idea de que Dios lo ve todo.
Alrededor, hay un círculo más grande dividido en siete partes, mostrando cada una de ellas uno de los siete pecados capitales, que pueden ser identificados por sus inscripciones en latín: Ira, Soberbia, Lujuria, Pereza, Gula, Avaricia y Envidia. Se colocan en forma circular, lo cual es bastante raro en la pintura medieval; ello se explica porque la obra no se pensó para colgarla en la pared sino como un tablero de mesa, por lo cual para ver sus representaciones hay que andar en torno a él. Solían pintarse escenas con una configuración similar en las obras deminiaturas o de orfebrería. El pintor ha representado los distintos pecados capitales en escenas de la vida cotidiana del Flandes de su época, tanto con paisajes de interior como de exterior, urbanos y rústicos, detallando paisajes, objetos, vestimentas, etc.
En cada una de sus esquinas, hay cuatro pequeños círculos que representan las postrimerías, esto es, "La muerte", "El juicio", "El infierno", y la "gloria". Estas postrimerías están representadas según la iconografía tradicional en la pintura medieval.
La muerte de un avaro
La escena se ambienta en el interior de una casa, con el lecho de muerte de un avaro dispuesto oblicuamente. Se ve al moribundo dividido entre el ángel, que le señala Crucifijo, puesto ante una ventana en lo alto y del que emana la luz, y un demonio que asoma por debajo de la cortina con un saco de dinero en la mano. Se ha aventurado que el diablo está robándole el dinero y el avaro está más preocupado por esto que por su salvación; también se ha hablado de que es al contrario, que el demonio le está ofreciendo ese dinero al avaro para comprar su alma, y éste duda si aceptar el dinero o escoger el crucifijo, esto es, la salvación.
Al lado izquierdo, a través de una puerta entornada, aparece la muerte, representada como un esqueleto que le va a lanzar una flecha.
A los pies de la cama hay un viejo, el mismo avaro, con el rosario entre los dedos, que está reponiendo monedas dentro de un cofre lleno de animales monstruosos.
Se atribuye a la madurez del pintor y es la parte exterior de otro críptico cortado por la mitad.
El Prestidigitador
También conocido como El prestidigitador y el ratero, es un cuadro atribuido al pintor flamenco El Bosco o su taller, ejecutado en óleo sobre tabla. Mide 53 centímetros de alto por 65 cm. de ancho
Existen dudas dentro de la crítica sobre su realización o no por el Bosco. Tradicionalmente se ha considerado una obra del periodo inicial de El Bosco, evidenciando que en estos inicios de su carrera tanto la composición como la técnica son todavía vacilantes. Así, la fecha de composición estaría en el periodo 1475-1480. No obstante, tales fechas son imposibles a partir de los análisis dendrocronológicos, que obligan a que actualmente se hable de hacia 1502 o después.
La Extracción de la piedra de la locura
Es una de las obras pictóricas pertenecientes a la primera etapa del pintor holandés El Bosco, realizada entre el 1475 y 1480, e incluida en un conjunto de grabados satíricos y burlescos que por entonces se realizaban en los Países Bajos. Es un óleo sobre tabla, de 48 x 35 cm. En la actualidad se encuentra en el Museo del Prado, Madrid.
El Bosco muestra la locura y la credulidad humanas. Lo que se representa en La extracción de la piedra de la locura es una especie de operación quirúrgica que se realizaba durante la Edad Media, y que según los testimonios escritos sobre ella consistía en la extirpación de una piedra que causaba la necedad del hombre. Se creía que los locos eran aquellos que tienen una piedra en la cabeza.
En la obra aparece un falso doctor que en vez de un birrete lleva un embudo en la cabeza (símbolo de la estupidez), extrae la piedra de la cabeza de un individuo mayor y grueso que mira hacia nosotros, aunque en realidad lo que está extrayendo es una flor, un tulipán. Su bolsa de dinero es atravesada por un puñal, símbolo de su estafa. Es usado como expresa crítica contra los que creen estar en posesión del saber pero que, al final, son más ignorantes que aquellos a los que pretende sanar de su «locura». Un fraile y una monja están presentes también en la escena; la religiosa lleva un libro cerrado en la cabeza, esto puede ser una especie de alegoría a la superstición y a la ignorancia de las que se acusaba fuertemente al clero; esta figura femenina puede ser entendida igualmente como una bruja con el libro de los conjuros sobre la cabeza; el fraile sostiene un cántaro de vino. El tema del cuadro unido al formato circular en que se realiza podría remitir en cierto modo a un espejo, y así parece arrojar al mundo la imagen de su propia estupidez al desear superarla de este modo tan erróneo. La leyenda que aparece escrita en el cuadro dice Meester snyt die Keye ras, myne name is lubbert das, que significa Maestro, extráigame la piedra, mi nombre es Lubber Das. Lubber Das era un personaje satírico de la literatura holandesa que representaba la estupidez. Viene a decir «mi nombre es tonto»
La representación del fraile como borracho y la monja como ignorante podría apuntar al anticlericalismo del Bosco, influido por las corrientes religiosas prerreformistas en Flandes, como la devotio moderna, que defendían la comunión directa con Dios sin la intervención de la Iglesia oficial, a la vista del mal ejemplo de
los eclesiásticos.
San Jerónimo en oración
O La Expiación de San Jerónimo, es un cuadro del pintor flamenco El Bosco, ejecutado en óleo sobre tabla y que mide 77 centímetros de alto por 59 cm de ancho. Se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Gante (Bélgica).
Como el resto de obras del Bosco, su datación no es unánime. Se ha considerado tradicionalmente una obra de transición entre juventud y madurez
Cristo con la Cruz a cuestas
Es un cuadro del pintor flamenco El Bosco, ejecutado al óleo sobre tabla y que mide 57 centímetros de alto por 32 cm. de ancho. Se encuentra en el Museo de Historia del Arte (Kunsthistorisches) de Viena (Austria).
La tabla, en principio, era más grande, pero fue cortada en unos 20 centímetros por arriba y 2,5 en el borde inferior. Sería la parte izquierda de un tríptico, siendo las otras partes un Calvario (panel central) y un Entierro de Cristo, Descendimiento de la cruz o la Piedad (postigo derecho).
La mitad superior está dominada por la figura de Jesucristo, que se encamina hacia el Gólgota llevando la cruz a cuestas. Le rodea una masa bestial y grotesca que vocifera. Hay un hombre, vestido con una túnica rosa, inmediatamente delante del Señor, que le está azotando. Entre las cabezas se ve un escudo con un sapo, símbolo de la herejía y también de la lujuria.
La obra presenta un cromatismo diverso, con colores cálidos como el rojo de los verdugos y fríos como el azul de la túnica de Jesucristo.
San Cristóbal
Es un cuadro del pintor flamenco El Bosco, ejecutado al óleo sobre tabla y que mide 113 centímetros de alto por 71,5 cm. de ancho. Actualmente se encuentra en el Museo Boymans van Beuningen de Rótterdam (Países Bajos).
Representa a san Cristóbal, conforme a la iconografía clásica y la Leyenda dorada de Jacobo de la Vorágine. Conforme a esta tradición católica, era un gigante cananeo, que tras su conversión al cristianismo ayudaba a los viajeros a atravesar un peligroso vado llevándolos sobre sus hombros. La leyenda afirma que en una ocasión, ayudó al Niño Jesús a cruzar el río; sorprendido por el peso del infante, éste le explicó que se debía a que llevaba sobre su espalda los pecados del mundo, tras lo cual bautizó al gigante y le encomendó la prédica.










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