El cristal y el plástico son actualmente mi peor enemigo sobre el papel. Y aquí hay una buena muestra de ello.
El prisma está totalmente desproporcionado y se apoya sobre un lado al parecer inexistente, además, es más pequeño de lo que debería. La botella está ligeralmente inclinada y la única parte decente en cuanto a textura de cristal se refiere es el cuello. El bote es pequeño en comparación con la botella y no tiene ni una buena simetría ni una correcta equivalencia entre la elipse superior e inferior.
Eso sí, tiene una iluminación como de virgen santa la mar de peculiar, que todo hay que decirlo.
| San Plastiquete de la Cristalera. |
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